domingo, 19 de enero de 2014

ESCRITOR AMANTE


Dicen que un escritor puede hacer el amor con palabras, pero yo, amor mío, prefiero arrancar violentamente una a una tus prendas con mi mirada y delicada, casi sutilmente con mis manos para poder sentir como se acelera tu respiración mientras nos besamos bailando al ritmo de los latidos de nuestros corazones, y ahí sí, soltar mi poesía apenas rozando con mis labios el pabellón de tu oído, para que mis palabras se deslicen por sus curvas, recorran todo tu cuerpo desnudo, penetren hasta tu corazón y te estremezcas entre mis brazos.
Sí, hoy voy a desnudarte en cuerpo y alma, para que cuando hagamos el amor quedemos unidos eternamente.

                                       OMAR MAJUL

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL PRECIO DE PARTIR



Si todo tiene un precio, dime Dios mío. ¿El tuyo cuál es?
¿Cuánto más tengo que pagar para que me dejes partir?
Yo solo quiero escuchar: - Ahora ya descansa en paz.
¡Yo solo quiero poder descansar en paz!

Si acá todo se compra y vende…
Hombres con precio…
Mujeres con precio…
Y hasta criaturas que ni saben andar.
¿En serio crees que vale la pena “imaginar una oportunidad”?

Si todo tiene un precio, dime Dios mío. ¿El tuyo cuál es?
¿Cuánto más tengo que pagar para que me dejes partir?
Yo solo quiero escuchar: - Ahora ya descansa en paz.
¡Yo solo quiero poder descansar en paz!

Dime Dios mío ¿por qué?
Dime Dios mío ¿para qué?
Si sólo hay sombras en el horizonte,
Si en mi corazón sólo hay oscuridad,
Dime por favor ¿por qué?
Dime por favor ¿para qué?
¿En serio crees que vale la pena “imaginar una oportunidad”?

Si todo tiene un precio, dime Dios mío. ¿El tuyo cuál es?
¿Cuánto más tengo que pagar para que me dejes partir?
Yo solo quiero escuchar: - Ahora ya descansa en paz.
¡Yo solo quiero poder descansar en paz!

Yo que siempre las buenas noches te di,
Yo que siempre rogué para que con Ángeles puedas dormir,
Dime Dios ¿por qué?
Dime Dios ¿para qué?
Si hoy sólo quiero verte sufrir,
Y que te duela en los huesos como me duele a mí.
¿En serio crees que vale la pena “imaginar una oportunidad”?

Si todo tiene un precio, dime Dios mío. ¿El tuyo cuál es?
¿Cuánto más tengo que pagar para que me dejes partir?
Yo solo quiero escuchar: - Ahora ya descansa en paz.
¡Yo solo quiero poder descansar en paz!

No hay luz al final del túnel,
Pero igual quiero partir…
Lo único que brilla es ese fuego
Que siempre espera por  mí…
No hay imagen en el espejo,
Y ya no quiero mirar allí…
No hay monedas para el barquero
Pero nadando cruzaré al fin.
¿En serio crees que vale la pena “imaginar una oportunidad”?

Si todo tiene un precio, dime Dios mío. ¿El tuyo cuál es?
¿Cuánto más tengo que pagar para que me dejes partir?
Yo solo quiero escuchar: - Ahora ya descansa en paz.
¡Yo solo quiero poder descansar en paz!
Yo solo te pido Dios que me puedas perdonar.


                   OMAR MAJUL

martes, 3 de diciembre de 2013

PALABRAS MÁGICAS


Esta es una historia como tantas otras, mitad real mitad tal vez. Lo cierto es que a él, que rondaba el medio siglo, le gustaba hacer magia, tenía sus shows, animaba fiestas para grandes y chicos, solo cambiaba algunos trucos según la edad de su público, pero, en general, todos lo adoraban por igual. Le encantaba hacer aparecer y desaparecer cosas para ver los rostros de sorpresa e incredulidad… Nunca faltaba el escéptico sabelotodo que intentaba descifrar sus trucos y se retiraba humillado del escenario.
Lo que nadie sabía es que no había trucos. ¡El realmente hacía magia! Cuando pronunciaba las palabras mágicas las luces, el humo y todo lo que pasaba en el escenario era completamente real.
Un día cualquiera, mientras hacía uno de sus shows, vio entre el público a una chica común, como tantas otras, no destacaba demasiado y hasta se podría decir, que si iba en grupo, podía pasar inadvertida. Pero ella, con su juventud veinteañera, le sonrió justo cuando cruzaban una mirada perdida, iluminando aún más sus grandes ojos…
 Él vio esos destellos verde musgo que le recordaron su niñez, las vacaciones en las sierras, que ya eran su lugar en el mundo, se transportó cientos de kilómetros y se olvidó del show. Por primera vez se desconcentró y empezó a fallar en sus trucos.
Al principio su público pensó que eran de esas bromas que hacen los magos, simulando que el truco falla, pero al rato ya fallaban todos. Cada vez que decía las palabras mágicas la gente se preparaba para sorprenderse… pero nada… nada de apariciones ni desapariciones, nada de luces ni humo. Por más esfuerzo que hacía, no lograba concretar ningún truco, ni siquiera los más sencillos.
Las risas se tornaron en abucheos, gritos que pedían la devolución del dinero de las entradas, algún que otro epíteto irreproducible, y no faltaron tampoco, algunos proyectiles lanzados con bastante poca puntería - por suerte para él – improvisadas con partes de las butacas arrancadas.
Tuvo que retirarse rápidamente para evitar males mayores.
¡Era la primera vez que le fallaban las palabras mágicas!

Resignado por haber perdido su magia, empezó a trabajar de lo que conseguía, pero como no podía concentrarse, no duraba en ninguno. Cada vez que cerraba sus ojos, aparecían esos destellos verde musgo que ya lo atormentaban, y empezaba a lamentarse de su timidez, de no haber tenido el valor de acercarse siquiera para cruzar unas palabras. Ideaba en su cabeza mil diálogos distintos y otras tantas situaciones que podrían haber ocurrido si solo se hubiera animado… Pero todo terminaba con alguien que lo sacaba de sus fantasías y lo enfrentaba de nuevo a su realidad.

Dicen que la vida siempre da otra oportunidad, y con él no hizo excepción.
Mientras caminaba una mañana buscando otro trabajo vio a través del ventanal de un bar a la dueña de esos ojazos verde musgo desayunando sola, y se transportó nuevamente a sus sueños, sus diálogos, sus tal vez, mientras seguía caminando prometiéndose que la próxima si le hablaba.
Desde el interior del bar ella lo acompañaba con esa fatal sonrisa que iluminaba aún más su inocente mirada…
Quedó paralizado justo antes de chocar con un poste de alumbrado, mientras en su mente luchaban los sí y los no… cabe decir que por lejos venían ganando los últimos.
- Apenas dejó de ser una niña- se decía
- Yo la doblo en edad.
- ¿Qué va a decir la gente, mis amigos, los de ella, la familia?
- Ella recién empieza a vivir y yo ya he vivido tanto…
Seguía con su soliloquio interno sin percatarse que la chica en cuestión ya salía del bar y pasaba no tan casualmente cerca de él, dirigiendo una mirada directa como para definir su interna discusión.
Él abrió su boca sin control, sin pensar, y se escuchó diciendo:
-¿Querés que salgamos, que vayamos a tomar algo?
Su cabeza le daba vueltas.- ¿Qué dije?- Pensó- ¡Ni que tuviera quince años! ¡Qué papelón! ¡Ya quedé como un idiota! Mejor me disculpo y me voy antes que se empiece a reír de mí.
Pero antes de poder reaccionar ella dijo unas palabras mágicas:
- Sí, quiero
Y él cayó rendido a sus pies.
Rápidamente recuperó su magia, solo que ahora a las palabras mágicas las decía ella:
– Sí, quiero.

Al poco tiempo ya vivían juntos, él se consiguió un buen empleo y ya no lo perdió. Ella lo acompañaba y era su sostén.
A pesar de recuperar su magia, no volvió a sus shows, prefirió hacerse comediante y hacía sus actuaciones contando chistes e historias graciosas los fines de semana en algún barcito de mala muerte.
Después de todo él solo quería que ella le sonría para iluminar aún más esos ojos verde musgo que lo transportaban a otro lugar.

- Una solitaria cabaña, en medio de las sierras, con una pequeña cascada que terminaba en un laguito donde las piedras estaban cubiertas de musgo y él se recostaba a descansar en su orilla… Abrazado a ella.

                                  OMAR MAJUL

lunes, 11 de noviembre de 2013

CANCION DE CUNA PARA TRES



Ya no llores nena, que papá está aquí.
Deja que vea tu sonrisa…
Que escuche tus carcajadas justo antes de dormir.
Quiero que sueñes cosas dulces…
Creo que los Ángeles ya están aquí para arrullarte junto a mí.
Pero ya no llores nena, que papá está aquí…
Y ven… Ven conmigo… Montemos un carrusel dorado…
Lancémonos por un tobogán de nubes…
Déjame llevarte a caballito a través del cielo, saltemos de estrella a estrella…
Solo cierra los ojos y deja que te lleve.
Ya no llores nena, que papá está aquí…
Pero ya cierra esos pícaros ojitos y vuela junto a mí.
Vamos, que hay chicos de todo el mundo corriendo por ahí.
Vamos, que quieren compartir sus risas y juegos con frenesí.
Ven, crucemos ese arcoíris mágico siguiendo la música…
Son las voces y risas de los que ya están allí…
Y ya duerme tranquila, mi niña, que no hay coco que se me atreva a mí.
Ya no llores nena que papá está aquí, y tiene mil besos en la frente solo para ti.


                                OMAR MAJUL

jueves, 31 de octubre de 2013

CAFÉS, PROMESAS Y JAZMINES




Aquí estoy… Sentado, esperando… Esperándote.
Acabé mi café y ya van…
Vos no venís. Ya lo sabía de antemano… Pero elegí creer que sí.
Viene el mozo y dudo entre pagar e irme o pedir otro café.
La idea de tu compañía es tan fuerte que soporto el horrible sabor del café quemado de éste bodegón.
Pido otro y sigo esperándote, jugando con el servilletero.
Me lo trae con la misma falta de amabilidad que todos los anteriores, solo que le suma el tique, como para que termine y me vaya.
Saco la billetera y pago sin mirarlo, como en un acto reflejo. El mastica un gracias a desgano mientras guarda los billetes en algo que alguna vez fue propaganda de cerveza.
Vuelvo a pensarte y esperarte…
No puedo terminar éste café… Y ya no sé si estoy asqueado o el nudo en la garganta no me deja tragar.
Salgo del encierro para poder respirar aire fresco… Tomo por la avenida hasta uno de los puestos de flores y compro jazmines, esos que tanto te gustan, bien blancos, fragantes… Inmaculados- Como lo que nosotros sentimos-siempre decís con esa carita de enamorada que me cautivó desde el primer día.
Paso por el cementerio… Acomodo las flores junto a tu foto y un beso en mi mano para dejarlo en tu boca… Ya no rezo, solo miro las cruces y lanzo mis reclamos al cielo…
Emprendo el regreso a casa.

    En el bar suelen escucharse los comentarios entre el mozo y el
    encargado:
    - No sé si compadecerme o hacerlo encerrar. Hace 10
    años que viene puntualmente todas las mañanas a esperar a su
    esposa y después le lleva flores, como si después de varios
    cafés se acordara de todo.

Amanece un nuevo día y empiezo mi rutina…
Otra vez puntualmente llego al bar por mi café y la espera.
Me miran mal… Como siempre.
Ya no me importa. Hace rato los escuche murmurando a mis espaldas.
Pero yo sé que vas a venir a buscarme en cualquier momento…
Nosotros nunca rompimos nuestras promesas.
Yo te prometí jazmines todas las mañanas… Y vos, cada vez que nos separábamos, que pronto volverías.

Pido otro café, y ya van…

                              OMAR MAJUL

miércoles, 16 de octubre de 2013

HAGAN LIO DIJO PANCHO




Voy a pedir perdón a los lectores de antemano, ya que el lenguaje de éste relato no es, como decirlo… demasiado académico.
Hoy voy a contarles una historia real, y cuando en la vida real se inflama la verba, uno no suele prestar demasiada atención a los formalismos, por lo tanto dejo a su buen criterio el seguir o no leyendo. Solo voy a eliminar algunos detalles para que no sean identificables las personas involucradas, no es cuestión de andar corriendo con demandas judiciales.
Mientras viajaba en un colectivo, por la mañana, para realizar unas compras, escuchaba las quejas del conductor- un señor gordito, medio petizón de anteojos oscuros, cuello corto y grueso, y una barbita candado que parecía más bien un patovica de bailanta- lanzadas al aire como para ver quien lo seguía luego de bajar un viejito que mas que caminar se deslizaba despacito.
-¡Cómo se aprovechan con los pases! ¿Podes creer que hizo dos cuadras?-y miró por el espejo buscando apoyo a su reclamo.
-Y, si… Les das la mano y te agarran el brazo entero-contesto uno de los pasajeros sentado entre los primeros asientos.
Como el coche iba bastante vacío, se escuchaban claritos los comentarios. Yo viajaba sentado cerca de la mitad y miraba para otro lado, haciendo como que no escuchaba, así no participaba de la conversación.
Lo que apenas era un comentario fue ganando adeptos entre los que estaban cerca del conductor, no sé si por convencimiento propio,  por ser condescendientes o por sentirse obligados, dada la cercanía al que con cara de pocos amigos se asomaba inquisidoramente a través del espejo.
En ese momento me vino a la memoria el mensaje del Papa en Brasil hacia los jóvenes argentinos. Trataré de ser textual, aunque lo más importante es como lo asimilo cada uno:
“Los jóvenes y los viejos son los grandes excluidos en las sociedades modernas, no se dejen excluir, hagan lío. A los viejos les digo, no se callen, no dejen que los mantengan muertos en vida” (palabras más o menos, esa es la idea)
Ahí tome coraje, y como me considero joven le hice caso, empecé a hacer lío. Primero bajito, como pidiendo permiso y casi con un hilo de voz:
-A lo mejor no puede andar mucho y para hacer esas cuadras tenía que tomarse un taxi, y sabemos lo que cuesta.
Recibí por respuesta sólo unas miradas de reojo y una que otra sonrisa sarcástica, entonces seguí, ya alzando un poco la voz:
-Además esos pases los pagamos entre todos con los subsidios al transporte, y la verdad es que a mí no me molestan, me molestaría, en todo caso, verlo arrastrando los pies dos o tres cuadras porque a nadie le importó.
Ésta vez la respuesta fue silenciosa, algunos se miraban entre sí, y el conductor me relojeaba por el espejo como si me estuviera midiendo. Pero yo ya había levantado vuelo, así que me paré y empecé de nuevo, ésta vez ya gesticulando con grandilocuencia y recorriendo el coche para uno y otro extremo:
-Qué tan importante puede ser perder unos minutos para que suba o baje tranquilo, a lo mejor esas únicas cuadras que hizo fueron toda una aventura para él, si hasta es posible que con ese solo gesto nos esté tratando de decir algo.
-Sí, que no tiene nada para hacer y como no paga pasaje, se pasea de a dos cuadras con cada colectivo- interrumpía el conductor, ya empezando a ofuscarse por llevarle la contra.
Casi ignorándolo seguí con mí discurso:
-Quizás nos dice que a pesar de las apariencias que nos limitan hay que seguir, no abandonarse a esperar que pasen las cosas, superar todas las trabas, salir al mundo y encarar el día a día con lo que se tiene. Seguramente podría haber evitado salir de su casa, quedarse sentado mirando televisión y pedirle a cualquier conocido que haga la diligencia por él ¿Quién le hubiera reprochado algo? Pero tomó coraje y él solito y sin ayuda lo hizo.
-Que lo defendé- me corto el conductor ahogado de bronca, y eses, con ese tono que anticipa como mínimo una retahíla de insultos- Que lo defendé, si el viejo choto estaba aburrido de estar al pedo en la casa y sale a jodernos a nosotros haciéndonos perder tiempo.
No me deje intimidar, yo ya me estaba erigiendo en el defensor de la tercera edad. Seguí como si fuera un político haciendo un discurso de campaña tratando de conseguir el apoyo popular. Lo mire al conductor directo a los ojos (a través del espejo, claro) y le dije:
-Puede ser, pero también es posible que no tenga a nadie y su única distracción sea hacer esas dos cuadras para ver otra gente, o que está cansado que lo traten como a un mueble mas o una mascota que solo necesita alimento y una limpieza cada tanto y se escapa todos los días para ver si alguien lo extraña y sale a buscarlo.
-Quizás ya no quiere más sentirse una molestia para el resto de la familia y sale todos los días para dejarlos en paz definitivamente… pero después decide volver porque él nunca abandonó, siempre se bancó todos los desafíos que la vida le puso por delante.
-O quizás está esperando que sus hijos se den cuenta que llegaron a lo que ahora son gracias a su sacrificio, a su trabajo, en definitiva para que vean que todavía está vivo.
En eso veo con preocupación que la cara del conductor estaba desfigurada, las venas de su corto cuello hinchadas de ira, y decididamente clavaba los frenos del vehículo para arremeter contra mi pobre humanidad…
Y lo vi tan claramente que decidí solo seguir sentado cómodamente en mi asiento, mirando para otro lado y haciendo como que no escuchaba para no participar de la conversación. Después de todo conmigo no era la cuestión y ya me tenía que bajar.
-Francisco, la próxima vez sí hago lío, bueno, si me animo.

                                             OMAR MAJUL

Trabajo registrado:http://www.safecreative.org/work/1310158443963

lunes, 8 de julio de 2013

ABSTRACCIÓN


Abstracto como vos… Abstracto como yo…
Abstracto como el vacío… Abstracto como un cuadro de Picasso…
Abstracto como una idea abstracta, como una imagen en mi cabeza…
Ya cansado de abstracciones decidí darte forma. Materializar tu figura. Sintetizar las abstracciones de manera concreta y concretar mis fantasías…
Seleccioné una a una las piezas de entre todos esos rompecabezas en mi mente.
Vos sos mi obra maestra, mi mejor creación…
Te aseguro que fui extremadamente detallista, y el resultado está a la vista…
¡Maravillosa, magnífica!
Sencillamente complicada.
Intensamente banal.
Decididamente insegura.
Simplemente extraordinaria.
Naturalmente sensual.
¡Fantásticamente real!
He errado acertadamente en mi creación y acepto las críticas al respecto. Pero lo real no es como se imagina, vivir implica dualidad, conocer los extremos y tener la posibilidad de elegir por uno mismo…
Con el tiempo he dejado que te alejes bastante de mí, no por falta de interés, sino para que tengas nuevas experiencias…
Ahora es tiempo que vuelvas a mí, no por orgullo ni vanidad, sino porque llegó el momento de la reunión…
Yo lo sé, lo siento, y aunque simules ir en mi contra vos también lo sabes, como también sabes que soy muy paciente y te voy a esperar si decidís retrasarte…
Si, “YO SOY” tu creador. Y vos, ser humano, mi mayor creación.

                            OMAR MAJUL